No te conozco casi nada, pero la verdad, ¡me encantan tus converse rosados! y ellos, o más bien, el verlos en tus pies, me dice muchas cosas sobre vos, en las que por lo visto, acerté.
Luz o oscuridad, día o noche...Sin duda, cada quien se sentirá más cómodo con uno de los dos. Para mí, ambos tienen su encanto. La luz y el día siempre serán la claridad, donde no hay dudas ni incertidumbres; sólo, tranquilidad. Pero la noche, la oscuridad, tiene ese misterio del cual carece el día, esa magia que nos invita a lo desconocido, a lo indeterminado, a ese remolino de emociones que nos provoca el no siempre saber con qué nos vamos a encontrar. Si me dieran a escoger, creo que me quedaría con la oscuridad; prefiero mil veces ese remolino de confusiones que causa lo desconocido, a conocer todo el camino antes de haberlo caminado.