Sí, corrió la misma suerte que el minero de Colmena y la ardillita de Concasa. ¿Es que ya no hay respeto por los íconos de la mitología popular urbana?
Ojalá con la compra de Conavi por Bancolombia al nuevo monstruo se le pegue algo de la calidez de la abejita y su excelente atención para con el cuentahabiente de a pie.
Hmmm... pues la narración como tal me encantó. Me fascinó la ironía del desenlace... uno no sabe para quién trabaja... ja, ja, ja :)
Sin embargo, yo apuntaría a que hay muchos detalles que no llevan a ninguna parte, que estorban más de lo que aportan... o al menos no me pillé cómo esos detalles ayudarian a entender/ambientar la historia.