Sólo como certeza del aterrizaje, del reposo y reparo de sueño, sea bienvenido el amarillo. De resto, prefiero los tejados bajo el manto ilegal de la noche. El amarillo amenaza el amanece, anuncia el fin de la batalla por la gata, el triste pueble de la calle, nivel cero y maremagnum de zapatos. Punto aparte. ¿Al fin el gato siempre tiene la culpa?
Codo a codo, amigo mio, pizza a pizza La Cruzada se hace paso a paso. Cruzados, que ni emprendedores ni empresarios, Cruzados haciendo camino, haciendo historia, haciendo vida. Ahí vamos.